Opinión

La política argentina está en emergencia

Por María Herminia Grande (fuente: Infobae)

Por María Herminia Grande (fuente: Infobae)

@mhgrande
María Herminia Grande (Periodista, escritora,cantante) Imagen: https://twitter.com/mhgrande

En Argentina la democracia no está en emergencia, sí la política. Sin lugar a dudas ese es el valor agregado argentino de este siglo. Es verdad que el siglo XXI nació en plena crisis política, pero sin peligrar su institucionalidad. El costado negativo que trajo como consecuencia en lo político fue el debilitamiento de sus partidos. En lo social, el empobrecimiento paulatino y a paso firme de su gente. Por eso, los dirigentes políticos con responsabilidades pasaron a mirar pura y exclusivamente el estrecho camino de su tiempo en función. Nadie plantea desde entonces el futuro en sus políticas. Todo es aquí y ahora.

Es interesante lo que plantea el consultor Raul Aragón en cuanto a que a partir de esta circunstancia (2000-2001) apareció la teoría del mandato sumado al mandato del péndulo. Como ejemplo cita que después del menemismo la gente necesitaba un señor serio, surgió Fernando de la Rúa, ese era el mandato popular. Luego del cristinismo, el mandato fue el cambio, he ahí Mauricio Macri. Y en el medio, las políticas pendulares oscilantes casi de un extremo a otro. Si desde este punto de vista analizamos el 2019 electoral, hoy el mandato, luego de los datos aportados por las encuestas, estaría en quien priorice la economía de la producción sobre la economía de la especulación. Entre paréntesis, el reto de la campaña del doctor Raúl Alfonsín sigue vigente: “Con la democracia se come, se educa y se cura”.

Parece que hubiese pasado un año, pero hace algo más de una semana que la selección argentina quedó fuera de la copa del mundo. Cuando la decadencia llega a un país, ocupa todos los ámbitos. La selección buscó inmediatez y efecto a través de talentos individuales. El resultado es el conocido. Así no funciona un equipo de fútbol, como tampoco un gobierno. Meter un gol y ganar en las condiciones detalladas es solo arbitrio de la casualidad y no de la causalidad. Volviendo al país, que es lo que cuenta, y al gobierno, para salir de la inmediatez y del golpe de efecto, se necesitan políticas de Estado sobre cuatro o cinco temas básicos.

El problema es cuando se actúa fuera de tiempo y espacio. Por un lado, se debe preguntar: ¿Qué otros indicadores necesita el presidente Mauricio Macri para convocar a un acuerdo global y no sectorial en un país que camina retrocediendo con la política de prueba y error? Y por otro lado, hoy un llamado de esta naturaleza sin convicción, con debilitamiento y promediando la finalización del mandato, embreta a las oposiciones, dado que la convocatoria puede resultar más un abrazo de oso que beneficioso para el país. Hoy las oposiciones, pero principalmente el peronismo, debiesen abocarse primero a realizar un mea culpa por su responsabilidad en la decadencia argentina. Segundo, a elaborar un plan para rescatar a los ciudadanos de este derrape social y económico.

El sector político casi masivamente está trabajando sobre intereses lejanos a los problemas que mayoritariamente atraviesa la ciudadanía. La palabra “miseria” representa el escalón más bajo de la palabra “indigencia”. Anotíciense, señores de la política, que hoy ocupa un espacio en la Argentina. El doctor Rolando Núñez del Centro Mandela me contaba que en su Chaco el 49% para el Indec, el 52% según sus propias mediciones, de habitantes de las grandes ciudades de esa provincia son pobres. Da cifras: habla de 450 mil y dice que 110 mil de ellos viven en barrios sin servicio alguno. Cuenta que del 52% de pobres, el 17% es indigente y el 10% integra la condición de miseria, es decir, no tienen para comer ninguna de las cuatro comidas. Agrega que los comedores escolares deben manejarse con valores que no tienen actualización desde el 2016, pero sí tienen un atraso en el pago de seis meses. Para personas desnutridas, enfermas y cuyo único contacto con la comida pasa por estos comedores, el valor de la copa de leche es de 3,38 pesos, el almuerzo, 4,31 pesos; y las escuelas albergues que proporcionan cuatro comidas es de 10,72 pesos. Con estos valores y el atraso de seis meses, repito, para cobrar; hasta hace poco estos comensales comían fideos, hoy sémola y una sopa de agua sucia. La leche no existe. Sí la anemia, la desnutrición, el Chagas y un funcionario que resuelve estas partidas dentro del Ministerio de Educación que es algo más que un burócrata.

El doctor Núñez dice que los montos, incluyendo la garrafa para que los niños y los adolescentes reciban una ingesta de 2500 calorías diarias, debiesen ser de 14 pesos por copa de leche, 28-32 pesos por almuerzo y para las cuatro comidas entre 80 y 90 pesos. Pregunto: ¿Es tan difícil que el Estado a través del INTA, por ejemplo, organice en estas escuelas un tambo? Pregunto: ¿Es tan difícil que en estas escuelas el Gobierno organice huertas, provea gallinas ponedoras e instruya cómo hacer quesos de cabra o vaca?

Me decía el doctor Rolando Núñez, con enorme razón: “Sentimos que hasta hemos perdido la categoría de vecinos, ya no lo somos para la Argentina”. Ante esta realidad lo que se discute en el Congreso de la Nación pasa a ser abstracto. Pregunto: ¿Qué guerra libran esos chicos y adolescentes de la Argentina doliente que merecen raciones?

Por suerte el voluntarismo y las fundaciones sanas se ocupan de las políticas que los gobiernos abandonan. El economista Gerardo Della Paolera, desde la fundación Bunge y Born, junto con Mundo Sano y Gran Data, en forma multidisciplinaria, están elaborando un mapa de las zonas calientes de la Argentina afectada por el Chagas. Según la OMS tenemos 1.600.000 personas con Chagas. Condice esta estadística con la de un país pobre. Me decía Della Paolera: “No es contagiosa, pero uno de dos bebés de mamá chagásica contrae la enfermedad. Ataca el aparato digestivo, el corazón y produce la muerte súbita. En octubre o noviembre tendremos los resultados. Vemos que no hay políticas públicas sustentables. El Estado va, desinfecta y se retira. Luego la enfermedad se reproduce exponencialmente”. Le pregunté a este exitoso profesional de la economía por qué abrazó esta lucha. “Después de treinta años en el exterior volví a la Argentina. Vi que tiene problemas africanos. Vi la involución. Y también vi que, cuando llegamos a los centros de decisión política, no les interesa el largo plazo. Esto no es solo un tema de salud, es un tema educativo, por eso salí de la burbuja de Buenos Aires e intento colaborar con la planificación a nivel federal”.

Ayer en Tucumán el Presidente perdió su posibilidad de reflexionar como sí lo hizo el ex presidente uruguayo Julio María Sanguinetti: “La política es para la democracia como el oxígeno a la respiración y la vida. Nada es posible sin ella. El desafío es hacerla bien, no contaminarla de egoísmos, personalismos, abusos o corruptelas. Se trata de insuflarle grandeza, amor al país, convicción en lo que se hace; se trata de conciliar en cada hora los principios con las realidades, ahí —después de todo— está el arte de ejercerla”.

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